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Entrevista: Lectures d’ailleurs

Diego M. EguigurenPor: Tradabordo (Universidad de Poitiers)

1) T. ¿Cuánto hace que escribe y qué lo impulsó a escribir?
Fue la música, sin duda. Mi aventura inicia cuando, a mis catorce años, compuse mi primera letra musical. Las canciones me llevaron a la poesía, y la poesía a la narrativa. Hoy trato de hacer un balance entre aficiones.

2) T. ¿Qué clase de lector es?
Exigente, asumo. Busco el aprendizaje, además de identificarme con lo que leo. Es fundamental que el texto me transmita un sinnúmero de sensaciones y emociones. Me desempeño como corrector de estilo. Ahora, pues, la lectura es algo más que un placer cotidiano.

3) T. ¿Cuáles han sido sus principales fuentes de inspiración llegado el momento de escribir, ya sean del campo literario u otros?
Aunque mis influencias partan de la música (Luis Eduardo Aute o Diego Vasallo), leer a Ángel González, Borges, Bukowski, Chandler, Eliot, J.M. Cormán, Iwasaki, Pizarnik, Poe, Porchia, Prévert, Roger Wolfe, Vallejo, ha matizado mucho mi escritura.

4) T. Cuando escribe, piensa en el «lector». Si así fuera, ¿quién, cómo, dónde está?
Pienso en quienes tengan intereses similares a los míos. La filosofía es importante. Mediante la escritura busco compartir reflexiones, versos e historias que otra persona pueda, tal vez, leer y relacionar con alguna experiencia personal.

5) T. Cuando está falto de inspiración, ¿dónde o cómo la encuentra de nuevo?
Es difícil. Considero que hay etapas de producción y de sequía. En mi caso tengo ciclos muy marcados. Recuerdo haber escrito muchos textos en un día, y también recuerdo haberme sentado con ideas y no haber desarrollado ninguna. La inspiración se encuentra viviendo, no conozco otra forma.

6) T. ¿Nos puede hablar un poco de los microcuentos traducidos aquí?
«Ruinas», según una idea que no es exactamente la mía, es una microficción que da la razón a quienes dicen que uno mismo es culpable de todo lo malo que le pueda suceder en la vida. «Oferta» narra una postura pesimista sobre el amor. «Encuentro» es —y aprovecho para aclarar que no está inspirado en El Cuervo de Poe— un microcuento que expone una obsesión por la muerte. «De ahora en adelante», por su parte, cuenta el chiste de un alcohólico incapaz de rehabilitarse.

7) T. ¿Qué impresión le causa saber que su cuento está siendo traducido?
Es algo muy gratificante. Al crear, el autor no imagina hasta dónde llegará su obra. Es sorprendente que ahora pueda decir que me leen en Francia.

8) T. ¿Qué opinión le merecen las nuevas tecnologías en lo que a literatura se refiere?
La mejor, pues son de gran utilidad. Las redes y las plataformas han modificado nuestros conceptos. Si no fuera por la tecnología, yo no participaría en esta entrevista.

9) T. Si estuviera en el lugar de Rilke, ¿qué consejos le daría a un «joven poeta / escritor»?
Leer mucho, porque —como se suele afirmar— ese es un hábito ineludible si se desea escribir dignamente.

 

Entrevista en: http://entretiensld.blogspot.com/2015/08/diego-m-eguiguren-perou.html?view=flipcard

Diego M. Eguiguren: La imprescindible tarea del corrector en la edición de libros

Diego M. EguigurenPor: Verónica Córdoba (Revista cultural Tardes Amarillas – Argentina)

Con justa razón alguien afirma en una página web que «detrás de un gran escritor hay siempre un estupendo corrector».

Eternamente ocultos tras el nombre de los autores y confinados al pequeño espacio de los créditos de un libro (a los que generalmente pocos lectores le dedican un minuto de lectura), los correctores ortográficos y/o de estilo son irreemplazables para que el mismo llegue a las manos de los lectores con cierta calidad en el empleo del lenguaje. Merced a su sacrificado y casi anónimo trabajo, han terminado por ganarse el respeto y la consideración de los escritores en general. Diego Eguiguren pertenece a esta imprescindible estirpe. Tardes amarillas lo entrevista de manera virtual para que los lectores comprendan el valor de su tarea y ellos comiencen a ocupar el lugar que, por derecho, se merecen.

He leído tu nombre entre los créditos de varios libros de Editorial Micrópolis. Nos gustaría que nos precises qué es un corrector de textos. ¿Corregir es un oficio? ¿Una profesión afín al oficio de escritor?

El corrector de estilo es, sin duda, el transitorio mejor amigo del autor. Durante el proceso de edición de un libro, la fase que nos toca nos exige dos tareas fundamentales: proteger al escritor y mostrarle lo que no puede ver. Desde mi perspectiva, la presencia de un buen corrector es necesaria en cualquier editorial.

En general, he comprobado que, para mucha gente, el corrector es solamente el encargado de corregir faltas de ortografía o gramaticales. ¿Es tan simple la faena del corrector o tiene sus vericuetos como la de los escritores? ¿Es tan sencilla como dicen o es más bien complicada?

No, sencilla no es. El corrector es quien se encarga de pulir, de cuidar el idioma. Durante la edición, lo menos trabajoso es lo que mencionas. Es posible que al corregir textos académicos la exigencia se limite a la pulcritud y a la sencillez del escrito, pero en literatura no. El corrector es un empírico, y se nutre de recursos, de herramientas.

Hay una sentencia en el mundo literario que asevera que detrás de cualquier buen escritor hay un buen corrector. ¿Esto quiere decir que la corrección es algo indispensable en el proceso editorial?

Es imprescindible. La experiencia te demuestra que un libro sólo es publicable luego de un minucioso proceso de edición. La reflexión es simple: el autor no conoce la verdadera potencialidad de sus textos hasta que alguien se la demuestra.

¿Qué paralelo, relación o similitud puedes encontrar entre la profesión del traductor y la profesión del corrector?

El insustituible dominio del idioma, sin duda. No cualquiera puede traducir, y no cualquiera puede corregir.

¿Tu tarea se limita a la corrección ortográfica y gramatical o consideras también calidad y contenido del texto? Según he leído existe una figura denominada corrector de estilo. ¿Un corrector de textos es también un corrector de estilo? ¿O son dos aspectos diferentes que requieren formaciones también distintas?

Todo es dependiente de lo que se corrija y de a qué sector se dirija. En literatura, el corrector de estilo intenta enriquecer el texto. La buena redacción es importante, pero el contenido lo es más. Hay que armonizar y sugerir lo que, por estética, es mejor. Hace un momento comenté que el corrector es un empírico, y es cierto, pero para editar literatura hay que tener una cultura cada vez más amplia.

Los escritores, en general, en lo relacionado con sus obsesiones y sus anhelos, son considerados personas difíciles. ¿A vos te resulta difícil trabajar con ellos?

Cuando un escritor lleva tiempo publicando y tiene conocimiento de los procesos editoriales, usualmente es receptivo y está dispuesto a mejorar su libro.

Supongo que antes de la era de Internet, para realizar una corrección adecuada debías reunirte varias veces con cada escritor y compatibilizar opiniones o, al menos, mantener contacto de manera más o menos frecuente. ¿Considerás que Internet ha favorecido este tipo de vínculos?

Pienso que reunirse es la mejor forma de trabajar, pero Skype ayuda muchísimo. La gran ventaja de las redes es que permiten conseguir empleo en cualquier parte del mundo.

¿Ayudan los diccionarios on line y el fácil acceso al buscador de Google? Contanos tu experiencia.

Son útiles, claro. Google me ha librado de muchos errores, especialmente en textos académicos. Hay cosas que uno no tiene por qué saber, cosas que exigen inmediatez y que no son parte de lo cotidiano.

En el caso del corrector de estilo, ¿se puede corregir una obra literaria sin alterar el pensamiento del escritor y manteniendo la autenticidad del texto original?

Es lo básico, porque desacreditar al autor no es una opción. La tarea consiste en sugerir cambios y llegar a acuerdos. El escritor es quien decide lo que quiere y lo que no.

¿Cuáles son los obstáculos más difíciles a superar a la hora de corregir?

El tiempo, y nada más. Hay publicaciones que tienen plazos, y no siempre se concretan las reuniones necesarias.

Desde tu punto de vista, ¿qué cosas son necesarias para que la tarea del corrector sea más provechosa?

La predisposición del autor, el profesionalismo de ambas partes, el tiempo. Si hay temas en común, mucho mejor. La filosofía y la amistad ayudan bastante.

¿Crees qué para la formación de correctores es adecuado que existan centros de capacitación o alguna carrera específica dentro del nivel terciario o quizás universitario?

Pienso que sí, y valoro mucho que ya existan algunas alternativas. Por otro lado, el corrector ya tiene una formación cultural importante, y eso es lo elemental. Los buenos cimientos se hacen notar (en cualquier actividad que se realice).

¿Trabajas de manera independiente o estás ligado a una o varias editoriales?

Trabajo para editoriales nacionales y extranjeras, pero también realizo correcciones para empresas de diversos sectores. En resumen, yo trabajo para quien me necesite.

¿Cómo ves el futuro de la corrección de textos?

Es algo de eterna vigencia, y esta entrevista me confirma que ya no estamos tan subvalorados.

Ver entrevista en: http://www.tardesamarillas.com/index.php?option=com_content&view=article&id=114:diego-eguiguren-&catid=8:opinion&Itemid=11

Entrevista en D-Letras, edición 46

Bonita RadioEmilio del Carril, escritor y catedrático puertorriqueño, conduce —todos los jueves a las cinco de la tarde (hora peruana)— el programa radial D-Letras. Para mí, a pesar del escollo que supone la distancia, ha sido un inmenso placer acompañarle —mediante Skype— en la edición 46 de su programa cultural.

El programa D-Letras, tarnsmitido por Bonita Radio y dirigido originalmente por Dinorah Marzán, es un espacio fundamental para la difusión literaria en Puerto Rico.

Agradezco a Emilio por esta, y más extensa, segunda participación.

Una breve y deleitosa participación en D-Letras, de Bonita Radio (Puerto Rico)

Bonita RadioComplacientes lectores y amigos, hoy tuve la satisfacción de participar en el programa cultural D-Letras, del medio puertorriqueño Bonita Radio. Les brindo el enlace que contiene el programa completo:

http://www.ustream.tv/recorded/40564035

Envío, además, un sincero agradecimiento a Dinorah Marzán, a Iris Landruá y a Emilio del Carril.

Diego M. Eguiguren y el noble oficio del corrector

Diego M. EguigurenPor: Percy Espinoza

El 27 de octubre se celebra el Día Internacional de la Corrección o Día del Corrector de Textos. Diego Eguiguren cumple con la noble labor de velar por los libros de la Editorial Micrópolis, sello dedicado a la Minificción. Quién mejor que él para contarnos sobre su experiencia y sobre el cuidado en el uso del idioma.

-¿Cómo decides ser corrector?
Resulta peculiar, porque yo no pensé dedicarme a esto —tampoco a la escritura—, pero los trayectos te van llevando a determinados lugares; cuando llegas, ya casi no eres consciente de cómo pasó o por qué. Yo planeaba dedicarme Seguir leyendo Diego M. Eguiguren y el noble oficio del corrector

Entrevista de presentación del libro «Bajo un cielo de ceniza»

Por: Alberto Benza González

El escritor Diego Martín Eguiguren Salazar ha publicado su nuevo libro titulado «Bajo un cielo de ceniza», el cual está compuesto de poesía y microficción. Eguiguren ha sabido armar magistralmente la estructura de su libro enlazando un poema y un microrrelato.

El libro contiene 54 textos bien estructurados y con una prosa que cautiva al lector. Los temas que aborda el escritor son sus propias vivencias, ellas lo inspiran para componer un libro que se lee con armonía de principio a fin.

También hay que resaltar la carátula de Bajo un cielo de ceniza: el óleo «Sueño: abrir y cerrar de ojos» de la artista argentina Lucía Bertarini, que completa una buena edición del segundo libro de la Editorial Micrópolis.

Bajo un cielo de ceniza ha recibido comentarios alentadores de los escritores Ricardo Sumalavia y Fernando Iwasaki.

ENTREVISTA:

 

Diego M. Eguiguren fue entrevistado por el programa radial Lobos en la Red

Por: Lorella Otiniano Castillo

Lobos en la Red, programa radial emitido por la Universidad Señor de Sipán de la ciudad de Chiclayo (USS Radio) y conducido por alumnos de la carrera de Comunicaciones, nos presentó una entrevista con el poeta Diego Martín Eguiguren.

– Diego, ¿cómo descubriste el lado literario de tu vida?

Más que descubrir un lado literario, lo que yo aprendí a valorar de adolescente fue la poesía. Yo solía componer textos, esa imaginación me llevó a explorar más los aspectos alegóricos. La poesía, desde hace muchos años, ha sido para mí una mezcla entre intimidad y fantasía.

– ¿Cómo fue la producción de tu primer libro?

Bueno, inicialmente yo no tenía la idea de publicar una complicación de mi trabajo, todo nació de manera inexplicable. Una noche de invierno observé que tenía más poemas de los que pensaba y decidí enseñarlos a gente que me pudiera ilustrar un comentario sobre los textos. De a pocos el plan de producir el libro se iba consolidando casi sin darme cuenta, es así como me contacté con una editorial y finalmente saqué un poemario al cual le guardo mucho aprecio.

– ¿Cuál es tu principal meta en relación a la poesía y a la escritura en general?

Yo considero que cada persona que crea algo para el público es porque quiere destacar y ser medianamente reconocido por su trabajo. Yo soy feliz escribiendo como escribo. Si alguien se identifica con mis textos es motivo más que necesario para que yo siga adelante.

– ¿Qué proyectos tienes para el próximo año?

Si todo sale como espero seguiré presentando en distintos lugares El mar de los Naufragios para así generar más difusión, además continuaré laborando en lo que será mi segunda producción literaria personal y el trabajo en conjunto que he planeado con el Grupo Literario Micrópolis.

– Dime, ¿utilizas algún método o rutina para poder escribir?

Es posible, y es que creo que todos tenemos caprichos. A mí me gusta encerrarme en mi escritorio y producir en compañía del silencio. No tengo horario para escribir y eso a mí me parece magnífico.

– ¿De qué elementos recoges la inspiración para tus obras?

Concluyo que todo es importante para desarrollar un texto. En mi caso me enfoco en temas como la vida, los problemas cotidianos, el amor o el desamor. Y bueno, terminan por ser asuntos que siempre están presentes en este primer libro y en la biografía de cualquier ser humano, ¿no? También es cierto que los momentos más bajos siempre dan un matiz esencial a la elaboración de una idea.

– ¿Cuál es tu opinión personal acerca de tu primer libro?

Bueno, solía tener una opinión antes de publicarlo y sé que ahora tengo otra. Insisto en que es un trabajo muy personal, incluso roza el egoísmo. Hay episodios de mucha tristeza, nostalgia y melancolía, pero tiene los respiros suficientes como para ser de lectura ligera. El poemario es indubitablemente lúgubre, sin embargo eso no le quita el dinamismo.

– ¿Qué nos puedes decir de la presentación que realizaste el martes 30 de noviembre?

La presentación estuvo bien, no obstante creo —y es una opinión muy personal— que siempre se puede hacer algo más. Dejé algunas cosas en el tintero, pero en el balance concluyo que todo estuvo correcto.