Cinco poemas del libro Luces dormidas

A ESTAS ALTURAS

Te vi,
tras el paso fulminante
de los años.
Estabas ahí,
con tu traje de hielo,
como entonces.

Inquiero en el desdén
de tu gesto
y recuerdo
haber caído en cada grieta
de tus campos.
Pero a estas alturas,
viejo amor,
aún en vías del fracaso,
en medio de otra contienda,
ya ni siquiera
—ni por costumbre—
te deseo lo peor.

 

TODO LO QUE NO

Finalmente
tendré algo de ti
ahora que me dejas
la eternidad de tu espalda
y desapareces,
a la distancia,
con todo lo que para ti no fui.

Después de todo esto,
no más conclusiones escritas
en las paredes blancas
de mis días.

Soy todo lo que no me diste
y todo lo que no te di.

 

SIEMPRE, INCLUSO AHORA

El invierno
vierte su pena
sobre tejados
de ceniza.

Y siento tantas ganas
de no hacer,
tantos antojos
de no tener
antojos.

Y la vida continúa,
siempre,
incluso ahora,
cuando la anchura
de tu ausencia
eclipsa otro momento
y revela su bravura.

 

JUSTO AHORA

A la vista de las nubes,
flota fresco tu recuerdo
en otra copa de champán.

La alborada se desploma
sobre mi cabeza.

Mientras tanto,
como salvavidas,
una idea se ha posado,
silenciosa,
justo ahora,
en la infinidad
del tragaluz:
la belleza
de un poema.

 

VEHEMENCIA

En el desierto de mi alcoba
te evoco como quien presiente
algún futuro,
un imprescindible oasis,
como quien podría presumirse tuyo.

Cierro los ojos:
tu imagen me contempla
desde un rascacielos,
me incita a llegar,
a alcanzarla en vuelo.

De pronto, por fin, quisiera ser globo,
deslizarme,
flotar con la placidez
y la vehemencia del amor,
con lo que queda de mí,
olvidando cada dolor.

Diego M. Eguiguren, Luces dormidas, 2017
Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú
ISBN: 978-612-47002-0-3